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sábado, abril 24, 2021

En defensa del otro

 


Parece que no fue Voltaire el autor de la frase y quizás tampoco la escribió su biógrafa con la literalidad que se cita, pero doy por cierto que proclamar el derecho que tiene un contrario a expresar sus ideas, incluso estando en desacuerdo con ellas, queda muy bien y añade una pátina democrática al hablante. Llevarlo a la práctica será otro cantar y no hace falta pisar charcos cuando es suficiente observar acontecimientos y opinar lo mínimo. Tampoco hay que poner etiquetas para lo que está a la vista de todos o lo que, aun escondido, se adivina.

sábado, marzo 20, 2021

Nos enseñan a ser violentos

 


Los años dedicados a la enseñanza y la observación del comportamiento humano dejan algún poso de certeza, por poco valor que se le otorgue a la experiencia o al interés por aprender con ella. Por eso, cuando se oye hablar de violencia en las calles, uno recuerda también la de las aulas, en las que podía insinuarse una especie infame, no siempre menor de edad, que compensaba su escasez de habilidades imponiendo la dictadura de la fuerza bruta. Tarea de los responsables era intervenir, evitando que los matones asumieran un método eficaz para sus fines y los demás una forma cobarde de supervivencia. Cualquier ocasión enseña y peor que no enseñar, es hacerlo mal.

sábado, febrero 13, 2021

Sin ser sabio

 


Toca hoy rectificar, lo que no implica otra cosa que el reconocimiento de una evidencia, sin necesidad de aprovechar la ventaja de un refrán que en este caso no se cumple. Había, además, un compromiso adquirido en el primer lance, así que no se trata tanto de sabiduría como de memoria para saldar una deuda adquirida por escrito. El que paga, descansa.

Algún lector quizás recuerde que en mis columnillas de agosto y septiembre pasado, puse más que en duda la prudencia de la autoridad educativa al decidir una vuelta a la normalidad presencial sin apenas otras adaptaciones que buenos consejos obviando una disminución, siquiera temporal, de las ratios que consideré imprescindible para evitar un desastre. Nada que ver con las medidas impuestas a tantas empresas, a las que obligamos a entender que la salud debe prevalecer sobre el negocio, por mucho que para ellas no exista una cosa sin otra. Bien, pues ha pasado medio curso y no se han producido, por ahora y que sepamos, la debacle que temí y posiblemente anunciaba.

viernes, enero 29, 2021

La mayor proeza


Hoy, más que opinar, invito a documentarse a quien quiera disfrutar de una historia que puede enorgullecernos como españoles o, en caso de ser alérgico a lo patrio, como simples humanos capaces de sentir el optimismo ante lo mejor de nuestra especie. La cosa tiene que ver con la viruela, pandemia que azotó a la humanidad desde hace más de 5.000 años, con un saldo incalculable y demoledor: un 30% de mortandad en pacientes, otro tanto de supervivientes con ceguera y, para todos los que enfermaban, lesiones cutáneas muy visibles en el rostro. Por épocas, asolaba zonas del mundo, calculándose que sólo en Europa durante el siglo XVIII segaba la vida de 400.000 personas al año. En América, posiblemente por falta de defensas naturales, producía estragos entre los nativos, de manera que a principios del XIX la situación era desesperada. Hay que recordar que medio continente pertenecía al reino de España, al que pedía ayuda sanitaria con el mismo afán que buscaba independizarse.