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domingo, junio 09, 2019

Yo confieso

Aunque me cueste, debo confesar mi culpabilidad en la muerte de Verónica. Ya conocen el caso de esta madre de 32 años, trabajadora en una empresa que monta camiones, a la que la vida se le ha hecho insufrible tras la difusión entre la mayoría de sus 2.500 compañeros de trabajo, de un vídeo de contenido sexual que ella misma se había grabado cinco años antes, cuando pensaba ingenuamente que era dueña de administrar su imagen. Nadie podía prever que las miradas inquisitivas, los cuchicheos o el ejercicio libertario de compartir un contenido, iban a tener esa consecuencia; así que, en previsión de que la responsabilidad se diluya en un nadie impersonal, voy a proclamar mi derecho a ejercer de acusado. Cada cual piense lo que quiera a la hora de ponerse a solas delante del espejo. 

viernes, diciembre 14, 2018

Voluntarias

Porque son mayoría y son ellas, hoy sobrepaso excepcionalmente cualquier norma gramatical que mengüe o disimule la importancia que tienen en casi todas las empresas para las que se necesite gente de buena voluntad. Me refiero a todas las personas – casualmente mujeres en su mayoría - que un día deciden libremente investirse un peto y el consiguiente compromiso convencidas de que pueden cambiar este cambalache con aventuras que no han de reportarles otro beneficio que la satisfacción de salir de la simple contemplación pesimista. En todo caso, ellas merecen bastante más que una concesión bobalicona a la transgresión lingüística. 

martes, febrero 16, 2016

Oleadas

Nos guste o no, nuestro comportamiento y forma de sentir se mueve por oleadas. Aguantamos que se llene el vaso, hasta que una gota lo colma y basta una voz para dejarnos arrastrar en masa por una respuesta gregaria, seguramente de origen animal.

A final de noviembre, con motivo del día contra la violencia machista, esa inaceptable lacra que causa tanto dolor y a la que se empeñan en llamar “de género”, hemos pasado una oleada de pretendidas soluciones en todos los foros posibles. En lo más alto de la ola, algunos grupos políticos proponían la urgencia inaplazable de un gran pacto contra ese maltrato, no se sabe si conscientes de que el único pacto efectivo, el que se hiciera con los propios agresores, será técnicamente imposible. Durante ese tiempo, aparecen opiniones espontáneas, algunas autorizadas y otras menos, que apuntan a la educación como forma de erradicar el problema que a tantos intranquiliza, aunque sólo mientras amaina.