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domingo, abril 10, 2016

Por ejemplo

Hace poco tiempo dediqué esta columna a comentar una tendencia de los humanos, también de las sociedades, a responder con impulsos –pocas veces útiles- ante los sucesos más o menos impactantes y califiqué esas respuestas de “oleadas”. Debo pedir perdón por aplicar este término a la que provoca en casi todos algo tan doloroso como los recientes atentados perpetrados en Paris y en Bruselas, para decir “por ejemplo”, pero si quedó alguna duda de nuestro comportamiento y forma de actuar como masa en éstos y parecidos casos, observemos en segundo plano, puesto que ya habrán aparecido análisis cualificados, fruto de sesudos estudios elaborados  por gente que sabe mucho de esto.

miércoles, marzo 09, 2016

Casa Anastasio




Lo mismo que sus propios personajes, tienen los pueblos rincones y lugares que los hacen distintos de cualquier otro, les dan carácter y terminan convirtiéndose en decorado y música de fondo de la vida y las costumbres de sus habitantes. Hoy vivo el cierre del bar Casa Anastasio con el vértigo inquietante de ver que se pierde otro punto de referencia gastronómica y sentimental para muchos. 

martes, febrero 16, 2016

Oleadas

Nos guste o no, nuestro comportamiento y forma de sentir se mueve por oleadas. Aguantamos que se llene el vaso, hasta que una gota lo colma y basta una voz para dejarnos arrastrar en masa por una respuesta gregaria, seguramente de origen animal.

A final de noviembre, con motivo del día contra la violencia machista, esa inaceptable lacra que causa tanto dolor y a la que se empeñan en llamar “de género”, hemos pasado una oleada de pretendidas soluciones en todos los foros posibles. En lo más alto de la ola, algunos grupos políticos proponían la urgencia inaplazable de un gran pacto contra ese maltrato, no se sabe si conscientes de que el único pacto efectivo, el que se hiciera con los propios agresores, será técnicamente imposible. Durante ese tiempo, aparecen opiniones espontáneas, algunas autorizadas y otras menos, que apuntan a la educación como forma de erradicar el problema que a tantos intranquiliza, aunque sólo mientras amaina.

miércoles, enero 13, 2016

Deberes escolares

Todos, sin excepción, sentimos más cercanos nuestros derechos y aceptamos - mal que bien- algunos deberes, únicamente si son imprescindibles. Dispuestos a exigir, evitamos cualquier obligación, así que son malos tiempos para los deberes escolares cuando sólo estamos dispuestos a tener derechos. Doble sentido aparte, llama la atención con estas mimbres, el debate que se está abriendo paso en la calle y que, inevitablemente, se extiende por las redes sociales.  

Como el tema se presta a la polémica y he respondido de forma privada más de una vez a esta cuestión, bien merece una columna aprovechando el reciente paso de la navidad como ocasión para sufrirlos o disfrutarlos. Evito un corporativismo al que siempre me he supuesto ajeno si afirmo no creer que alguien busque la excelencia en tardes de niños angustiados y dramas familiares por culpa de unas tareas irrealizables y sin final. Posiblemente también esto se pueda arreglar con una buena organización sobre lo que debe ser el trabajo y la necesidad del ocio.