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martes, octubre 13, 2020

Ni puñetero caso.

 

Tendrán que perdonarme el adjetivo, habida cuenta de lo comedido que aparento ser a  veces, pero diré en descargo propio que, por serlo, sustituí el primero que se me vino a la mente, de igual inicio y parecido significado, aunque más contundente y de peor gusto. Lo he usado para calificar el recorrido de una idea, habitante añeja en uno de los circuitos que conservo íntegros, por si a quien corresponda le parece viable, incluso al precio de adueñarse de ella.

domingo, septiembre 13, 2020

Reparto, órdago y jaque

 




Si cualquier escrito utiliza componentes subjetivos, éste los tiene biográficos. Treinta y ocho años de docencia comprometen y la espera de este comienzo de curso, instalado en el cómodo silencio del jubilado, me produce una zozobra de complicidad culpable que no estoy dispuesto a asumir. Quizás sea más directo de lo conveniente, pero me niego a admitir que los docentes –escribo usando el genérico- deban ser héroes ni mártires.

jueves, agosto 13, 2020

La hora de la verdad.

 

Tras el calor y las fiestas de todos los agostos, cada comienzo de curso intenta poner fin al desorden de horarios y costumbres. Será una obviedad decir que el de este año tiene que ser distinto, añadiendo luego lo del “verano atípico”, pero ahí está septiembre. La normalidad que pretenden las administraciones educativas tiene a padres y docentes sumidos en un mar de incertidumbres, por más que en esta crisis hayamos comprobado que se cambian criterios en cuestión de horas y aún quede plazo suficiente para albergar nuevas inquietudes.    

lunes, julio 13, 2020

En cabeza ajena.

 

Nadie escarmienta en cabeza ajena y nadie debiera experimentar en ese sitio, pero me temo que ocurre. En columnas anteriores he insinuado mi debilidad por los escasos defectos que adornan a nuestros representantes públicos, seguramente porque nunca di el perfil para serlo, pero alguna vez hay que repartir equitativamente la leña y no colgar el sambenito siempre a los mismos. Habrá que asumir nuestra responsabilidad, ésa que tanto añoramos en cuanto sospechamos que nos merman. Que nadie se sienta acusado de algo que corresponde a todos, porque ahí está “la gente” para ser señalada cuando encontramos una culpa sin dueño, cual detritus resbaladizo, candidato a ser pisado, en la acera.