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sábado, junio 13, 2020
Trabajo sucio.
miércoles, mayo 13, 2020
Tiempo de patriotas
Hay palabras que se quedan varadas en las arenas de la memoria, como si uno renunciara a utilizarlas, consciente de que están allí, pero a las que considera superadas o propias de épocas lejanas. Tal ocurre con la palabra que intenta calificar a quien ama el solar en que ha nacido o donde tiene su espacio de convivencia, utilizando un adjetivo atribuible a todos con carácter general – como el valor en la mili – lo que quizás no sea más que una presunción. A mí esta palabra me recuerda los tiempos que describió como nadie D. Benito Pérez Galdós, devuelta por la marea cien años después de su desaparición, como el mensaje embotellado que encalla de forma inesperada en nuestras vidas.
martes, abril 14, 2020
Los músicos del Titanic
Suele preceder a esta columnilla, por encima del título, una pequeña cartela que la califica como “opinión”. Sobrados como estamos ahora de opiniones, yo la nombraría como “congojas de cautivo”, por parecerme más real y con mayor merecimiento. Vuelvo a rendirme a la evidencia de que cualquier otro tema puede ser inoportuno, salvo que tuviera la vena cómica capaz de poner una sonrisa en cada vida, lo que sería hoy casi más valioso que ninguna otra cosa. Ojalá que el previsible desfase de noticias que han de sucederse hasta que puedan leerme, dé nuevos aires a la esperanza, palabra mágica y talismán que me acompaña en las repetitivas caminatas por el pasillo que convierto cada día en estadio doméstico.
viernes, marzo 13, 2020
Miedo al miedo
El miedo es una emoción primaria,
quizás crítica en la continuidad de la especie, que protege nuestras vidas mediante
la percepción de peligro, de manera que la voluntad pueda optar por evitarlo.
Previene ante lo desconocido desencadenando un sistema de alerta que analiza la
situación en busca de una estrategia capaz de encontrar la respuesta que haga
más probable la integridad.
En el esquema evolutivo irracional, el mecanismo del miedo encuentra mayoritariamente dos salidas: el ataque, cuando la razón prevé seguridad de éxito y la huida o evitación, cuando existe duda o certeza de fracaso. Se supone que los racionales tenemos un cierto grado de control del miedo y por ello cabe esperar que una gestión razonada nos proporcione alternativas suficientes para decidir la respuesta óptima. El problema aparece cuando la cuestión exige una rapidez que simplifica el análisis o deja directamente las riendas en manos de un sistema límbico que asegura solamente el instante sin prever lo que sigue. Ahí tenemos los ejemplos de huidas que nos ponen en peligros mayores que los evitados, como el volantazo que nos saca de la carretera por esquivar un peligro menor.



