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sábado, febrero 13, 2021

Sin ser sabio

 


Toca hoy rectificar, lo que no implica otra cosa que el reconocimiento de una evidencia, sin necesidad de aprovechar la ventaja de un refrán que en este caso no se cumple. Había, además, un compromiso adquirido en el primer lance, así que no se trata tanto de sabiduría como de memoria para saldar una deuda adquirida por escrito. El que paga, descansa.

Algún lector quizás recuerde que en mis columnillas de agosto y septiembre pasado, puse más que en duda la prudencia de la autoridad educativa al decidir una vuelta a la normalidad presencial sin apenas otras adaptaciones que buenos consejos obviando una disminución, siquiera temporal, de las ratios que consideré imprescindible para evitar un desastre. Nada que ver con las medidas impuestas a tantas empresas, a las que obligamos a entender que la salud debe prevalecer sobre el negocio, por mucho que para ellas no exista una cosa sin otra. Bien, pues ha pasado medio curso y no se han producido, por ahora y que sepamos, la debacle que temí y posiblemente anunciaba.

viernes, enero 29, 2021

La mayor proeza


Hoy, más que opinar, invito a documentarse a quien quiera disfrutar de una historia que puede enorgullecernos como españoles o, en caso de ser alérgico a lo patrio, como simples humanos capaces de sentir el optimismo ante lo mejor de nuestra especie. La cosa tiene que ver con la viruela, pandemia que azotó a la humanidad desde hace más de 5.000 años, con un saldo incalculable y demoledor: un 30% de mortandad en pacientes, otro tanto de supervivientes con ceguera y, para todos los que enfermaban, lesiones cutáneas muy visibles en el rostro. Por épocas, asolaba zonas del mundo, calculándose que sólo en Europa durante el siglo XVIII segaba la vida de 400.000 personas al año. En América, posiblemente por falta de defensas naturales, producía estragos entre los nativos, de manera que a principios del XIX la situación era desesperada. Hay que recordar que medio continente pertenecía al reino de España, al que pedía ayuda sanitaria con el mismo afán que buscaba independizarse.

domingo, diciembre 13, 2020

Cabeza y corazón

 


Tener que decidir con cabeza y corazón nos pone en frecuentes aprietos pero aporta ventajas, aunque sólo sea por simple filtrado evolutivo. Jugando cada cual sus bazas, usamos una inteligencia que requiere tiempo, previsión de posibilidades y serenidad para elegir con perspectiva, lo que la hace lenta pero eficiente, en colaboración y contraste con las emociones, que elaboran respuestas inmediatas, más cómodas y agradables, aunque menos seguras. La primera es silente y conservadora, sin la capacidad de atracción que tienen las segundas, por lo que, reduciendo al mínimo el esquema, cocinamos con dos ingredientes que modelan nuestra conducta de manera que, en la medida que predominen una u otras, se manifiesta nuestro temperamento y nos hacen previsibles. Más de una vez terminaremos en un dilema con variadas posibilidades igualmente atractivas, convenientes y razonables, lo que nos obligará a comprometer demoras, frustraciones y resultados.

viernes, noviembre 13, 2020

Hay alguien ahí...?

 

Por si fuera poco una pandemia, hay que añadir la confusión provocada por el exceso de ruido que aturde y se diluye en un inquietante silencio ante tantas preguntas. Aplazo de momento la de una escandalosa historia de cifras inciertas tras ocho meses y trato en vano de salir del bucle planteando nuevos interrogantes que no sé si tendrán respuesta. Hace unos días se escuchaba en las ondas el clamor desesperado de un jefe de servicio de inmunología que insistía en el más eficaz remedio, por ahora, para evitar los contagios. Mil veces repetido, lo nombraba como la regla de las tres emes, o sea, mascarillas, metros y manos. Tan fácil de aprender, como difícil de llevar a la práctica, según parece.