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viernes, junio 15, 2018

Levanto el dedo

Con el respeto debido, pero sin tregua, necesito hacerle una petición, señor presidente. Han pasado cuatro meses desde que tuve el atrevimiento –que a eso no le llamo valor, puesto que lo hacía con mínimas posibilidades de que llegara al destinatario- de dirigirme a quien le precedía en su actual cargo y carga. Visto el caso que se me hizo y consciente de que esta petición tendrá parecido destino (mas, por si acaso) renuevo el brindis al sol y me dirijo a usted, uniéndome al coro de impacientes que desde el primer día preguntan por lo suyo.

En el mes de febrero titulaba mi columnilla “sin esperanza” y en ella ofrecía a su antecesor la oportunidad de convertir en gesta patriótica una inevitable descomposición que se adivinaba gravitando hacia el desastre. Las consecuencias de no escucharme, dispense la inmodestia, no se han hecho esperar.  De nuevo, echo mano del comodín de la osadía para salir este mes con un título que, al menos, pretende. Algo han cambiado las cosas desde entonces, a usted qué le voy a contar, porque nadie esperaba semejante discurrir de los acontecimientos. Tanto es así que, sorprendidos por la rotura del circuito inerte de la frustración, más de uno está pidiendo sus tres deseos a la lámpara maravillosa antes de que el nuevo día lo devuelva a la cruda realidad de hace semanas.  

domingo, mayo 13, 2018

El final de nada

Apenas se adivina el final de una tiranía, aparecen movimientos similares a los previos de un terremoto organizados en casi perfecta simetría con las réplicas, simulando un relevo normal para que, si es posible, no cambie nada. El tirano, porque no llegó a líder, levantó su efímera obra echando mano de una fauna variada que ahora se afana en hacerse necesaria, porque tampoco es nada sin pastor.  

Utilizando el masculino genérico mientras así lo recomiende la autoridad lingüística competente, entramos en el recurso de la fábula, rica en sentencias y sabiduría popular, aunque hoy esté en desuso. Es fácil que la imaginación de cualquiera que lea esto con más perspectiva e ingenio del que puse en escribirlo, descubra hechos y personajes parecidos en historias cercanas. Puede que hasta encuentre claves para entender el complicado mundo de la conducta humana, no tan distinto del de nuestros parientes irracionales, a pesar de que ellos no reflexionen en pasado, según creemos. 

domingo, abril 15, 2018

12 metas

Ha puesto en marcha nuestro ayuntamiento el programa “doce meses, doce metas”, en cuyo folleto se puede leer, entre otras cosas, que está prohibido depositar residuos fuera de los contenedores o en horario no indicado, arrojar colillas encendidas a las papeleras, sacudir alfombras y manteles o regar macetas con vertido al exterior. Tampoco debemos escupir y orinar en la vía pública, realizar pintadas o colocar carteles si no están autorizados. En la página web consistorial aparece una Ordenanza Municipal de Limpieza, Salud Pública y Gestión de Residuos Urbanos, de julio de 2001 y modificada en abril de 2015, con indicaciones parecidas. El artículo 56 se refiere al personal designado para inspecciones, así que no hay razón para que perviva el problema, salvo que alguien no esté cumpliendo con su deber. Llueve sobre mojado.  

Todo esto me ha puesto a pensar porque la limpieza es un tema educable, muy relacionado con mi anterior labor profesional -aunque ahora me refiera a la limpieza viaria- y no es la primera vez que sueño desde esta columnilla con un remedio a nuestras suciedades.

domingo, marzo 11, 2018

Bola de nieve

Otra vez han saltado algunas alarmas y lo han hecho de forma gregaria y cerril, por horrendo que parezca el caso. No creo que la gravedad de una acusación la haga más cierta pero, desde que se conoció la noticia del posible abuso sexual en una escuela de la provincia vecina, se puso en marcha un reparto de condenas y remedios en formato oleada. Temibles efectos los de este fenómeno, casi meteorológico, que progresa revestido de buena fe y mejores intenciones, pero que se retira dejando víctimas en la orilla. Suele hacerlo. 

Algún reproche hubo para el sistema educativo, porque no acaba de hincar el diente a la educación afectivo-sexual, a pesar de la facilidad de acceso que tienen los menores a esos  contenidos. También para la falta de prevención que ha permitido semejante crimen dentro del sagrado ámbito en que debería aprenderse lo contrario y, por supuesto, para quienes estaban al cargo de los menores, por si hubo ineficaz o escaso celo profesional. Algo entendemos todos de muchas cosas, pero en educación somos expertos (y se nota).