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lunes, julio 17, 2017

Carta a una Maestra

Así se titulaba un librito escrito hace casi 50 años por un grupo de alumnos de Barbiana, aldea próxima a Florencia, para denunciar su condición de rechazados por el sistema educativo. No siendo el caso- aunque bien pudiera serlo- tomo prestado el título como simple recurso para dirigirme a toda persona que ejerció alguna vez la enseñanza y utilizo la palabra “maestra” como una suerte de comodín que me sirve, tanto para un uso genérico del oficio sin distinción de sexo u otras categorías clasificatorias, como para incluir a quienes debieron llevar otro calificativo con más propiedad y merecimiento. Nadie busque claves personales, pero admitamos que todo lo que escribimos y pensamos está afectado por un grado de subjetividad al que no renuncio.  Cada cual haga su lectura. 

lunes, junio 12, 2017

Dimisión imposible

Sólo en una pesadilla podría imaginar aquella extraña coincidencia de antiguos conocidos. Me extrañó, aunque no le diera excesiva importancia, que no me hubiera saludado al volvernos a ver, pero no lo había hecho con otros de los presentes y eso me hizo suponer la existencia de algún acuerdo que me era ajeno. Hizo un gesto al que todos correspondimos y pasó a comunicarnos que nos había elegido para formar parte de su nuevo equipo, albergando en cada uno de nosotros las mayores esperanzas para solucionar la delicada situación en que nos había puesto la torpeza de los anteriores gobernantes.  

sábado, mayo 13, 2017

La que arde y la que cae

Normalmente, no escribo por encargo. Tampoco necesito hacerlo considerando que apenas pretendo el desahogo momentáneo que reconozco como opinión y que seguiré haciendo mientras me encuentre con ganas y haya quien preste su atención o me indique, de forma más o menos razonada, la conveniencia de dejarlo. Aparte, imagino que escribir a petición ajena requiere un mínimo de calidad y aceptación que, en este caso, está por demostrar. Por ahí debí empezar. 

jueves, abril 13, 2017

Acoso y derribo

El turno de la compra puede ser un lugar tan indicado como el que más para ponerse al día de las novedades en el mundo educativo, del que me voy alejando, con tal de que se haga con discreción, y no por nada, sino porque, como de educación entienden todos, podemos terminar organizando un parlamento en el súper de manera que se mezcle el turno de la carne con el de la charla, a riesgo de que alguien se cuele en ambos con total impunidad. En semejante foro me transmitió hace días una compañera la inquietud y hartazgo de muchos profesionales por el tratamiento que se está dando últimamente a la resolución de los casos de acoso escolar, por las desagradables consecuencias que origina y también por los protocolos complicados que exige. Efectivamente, con frecuencia nos relatan los medios de comunicación historias de abusos que preocupan a la gente, pero mucho más a los encargados de educar. Motivos hay para ello.